miércoles, 24 de junio de 2015

LOS PROBLEMAS AMBIENTALES DE NUESTRO PLANETA TIERRA EN IMÁGENES









JUEGO INTERACTIVO SOBRE EL RECICLAJE

¡PRACTICA Y DIVIÉRTETE MIENTRAS CUIDAS TU ENTORNO!

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CONSEJOS PARA CUIDAR EL MEDIO AMBIENTE

JUGUETES FABRICADOS POR EL GRUPO "LOS INVENTORES" CON 

MATERIAL RECICLADO EN EL CENTRO







FOLLETO INFORMATIVO DE LAS ACTIVIDADES PROPUESTAS


CARTEL INFORMATIVO DEL DÍA DE LA CELEBRACIÓN DE LAS JORNADAS ESCOLARES


CUENTO EDUCATIVO SOBRE EL 
CAMBIO CLIMÁTICO

La selva furiosa

Había una vez una selva al lado de la gran ciudad. En aquellos tiempos, la selva se enderezaba firme y orgullosa, ofreciendo refugio a muchos animales. Tenía unos fuertes árboles, altos, y muy sanos.
Eran muchos de los animalitos los que andaban sus días en armonía, se alimentaban de hierba fresca,  bebían el agua de los ríos y arroyos y dormían bajo la sombra de la copas de los árboles.
Era una selva encantada”, pero no porque allí sucediesen cosas mágicas, simplemente era “encantada” por  ser una selva tal y como era.
Con el paso de los años muchas cosas fueron cambiando.   La ciudad que se encontraba cercana a la selva ya no era la misma. Cada vez se hacía más y más inmensa y sucia. Esto hizo que  el agua ya no fuese transparente y limpia. Los animales muchas veces enfermaban por tragar bolsas de plástico o basura que las personas echaban después de comer. La hierba ya no crecía igual, pues en muchos sectores de la selva el fuego había dejado su marca para siempre. Los árboles no respiraban igual, porque el aire estaba contaminado y tampoco podían alimentarse bien,  el suelo ya no era el mismo.  Es más,  no había la misma cantidad de árboles que antes, muchos habían sido talados para utilizar su madera.
– ¡Esto no es vida! – Dijo un buen día un mono cansado ya de comer plátanos quemados.
– ¿Hasta cuándo viviremos así? – preguntó un abeto mientras tocía y su copa se mecía.
– Habrá que pensar algo amigos – contestó un conejito que se agarraba su pancita con sus cuatro patas y sus dos grandes orejas – el agua del arroyo no se puede tomar.
– Selvas encantadas eran los de antes. Miren nuestro aspecto ahora, más que encantada, parece una selva furiosa– Comentó el árbol más viejito de todos.
No eran ellos en realidad quienes debían tomar cartas en el asunto, sino las personas que habitaban la ciudad y no cuidaban la naturaleza como debían.
Al haber talado tantos árboles, ya la ciudad no tenía la sombra que tenía de antes, el clima estaba expandido y el calor era mayor del que la gente podía aguantar.
El agua enfermó también a los habitantes de la ciudad, no sólo a los animalitos. Los cultivos y las flores comenzaron a escasear y con ellos sobrevino el hambre y la tristeza.
Todo ello, parecía una pesadilla, donde los habitantes de la ciudad veían una selva, veían una  especie de monstruo enojado que mostraba su furia y la hacía sentir. Y, como en una pesadilla, la realidad no era la que se cree ver. Aún así, sin que el bosque hubiese querido asustar a nadie, ni se hubiese convertido en un monstruo, la gente comenzó a tener miedo por primera vez.
Los animales  se enteraron que la gente estaba muy asustada y más preocupada todavía.
– Escuché que la gente piensa que toda la selva está muy enojada con ellos– comentaba una ardillita que venía de una feria donde había comido todas las nueces posibles.
– Yo escuché que creen que los estamos castigando – Decía un pino muy alto que movía su copa a su antojo para escuchar conversaciones lejanas y ajenas.
– ¡Eso no es verdad! No estaremos de lujo, pero no queremos hacerle daño a nadie – contestó el conejo que seguía agarrándose su pobre barriga.
– Déjenlos que crean lo que quieran, ellos han sido los responsables de este desastre. Un buen susto no les vendrá nada mal – Sentenció el árbol más añoso y al cual todos escuchaban y respetaban.
El viejo árbol continuó:
– Es más, cuando alguien venga a pasear  lo ayudaremos un poquito  más a tomar conciencia.
El ciervo empezó a preocuparse, tenía miedo que los años hubiesen echado a volar el buen tino que siempre había tenido el árbol. El viejo árbol decidió que por primera vez en su vida, se daría el gusto de hacer una travesura, que en definitiva, sólo tenía un buen fin. Les pidió a las ardillas que a cada persona que pisase la selva le arrojasen en la cabeza cuanto fruto encontrasen
– ¿Es necesario? - Preguntaba dudoso el ciervo que ya estaba seguro que el árbol había perdido la cordura.
– Será divertido y voy por más – contestó seguro el viejo árbol.
– ¡Ay no ¡qué alguien detenga a este anciano por favor! – gritaba el ciervo sin agarrarse los cuernos porque no le era posible, nada más.
El árbol ordenó a todos los búhos que vivían en las ramas de los árboles del bosque que, cada vez que alguien quiera cobijarse bajo la sombra ya escasa de alguno de ellos, empezaran a hacer “buhhhh” o el sonido que pudiesen, pero que provocase miedo. La selva entera se puso en marcha, bajo la constante queja y duda del pobre ciervo No hubo persona que entrase en ella, que no notase algo extraño, y como ninguno tenía la conciencia tranquila, entendieron lo que la naturaleza solita había tratado de explicarles antes.
La voz corrió muy rápido en la ciudad, ya nadie tenía dudas que la selva –de una u otra manera- se estaba quejando, sonidos extraños, frutos lanzados, ramas que asustaban. Todo esto sin contar lo que venían notando hace tiempo en la ciudad, la temperatura, el agua intomable, la poca vegetación.
Muchas veces, a las personas nos cuesta entender cosas que, en realidad, son muy sencillas y que saltan a la vista. Fue necesario que el bosque tomara cartas en el asunto, para que la gente, ahora sí consciente del daño que le estaba haciendo, lo cuidara un poco más y en definitiva se cuidara a ella misma.
Todos comenzaron a cambiar su actitud y si bien el daño causado ya no podía revertirse, sí podían evitar daños mayores.
Así fue que la gente de la ciudad comenzó por no cortar más árboles, siguió por plantar nuevos, no usó más bolsas de plástico, no hizo fuego en el bosque y muchas más cosas que protegieron no sólo a la selva,  sino a todos.  De esa manera vivieron mucho más tranquilos y felices, sobre todo el ciervo que ya no tuvo que preocuparse por las  ideas del viejo árbol.



Fin
¡¡CONÓCENOS!!



Somos la comisión ambiental formada por cinco grupos identificados con los nombres y las funciones que realizamos durante la planificación de las jornadas escolares en el centro escolar:

LOS CIENTÍFICOS: Buscamos información actualizada, transferimos la información de nuestros compañeros a este blog, diseñaremos el folleto informativo para el día de las jornadas.

LOS AGRÍCOLAS: Construiremos en nuestro centro un huerto escolar con plantas características de la zona

LA PATRULLA AMBIENTAL: informaremos a nuestros compañeros sobre el proceso de reciclado y asesoraremos el colegio con diferentes papeleras de reciclaje.

LOS ACTORES AMBIENTALES: realizaremos una presentación digital sobre los problemas ambientales del planeta Tierra y cómo poder cuidarlos y un cuento educativo acerca del cambio climático.

LOS INVENTORES: construiremos juguetes reciclados, objetos del hogar, decorativos, etc, con material reciclado aportado por los distintos cursos de Educación Primaria.

sábado, 23 de mayo de 2015

BIENVENIDOS A NUESTRO BLOG AMBIENTAL

Bienvenidos a todos/as!

Este blog ha sido diseñado por los alumnos de 6º curso de Educación Primaria, con el fin de informar y concienciar a todos los lectores, sobre las actividades y propuestas que se realizarán para la planificación de unas jornadas escolares sobre la importancia del cuidado de la madre Tierra el día 22 de Abril.

Desde aquí, queremos concienciar del cuidado de nuestro Medio Ambiente, a través de recomendaciones, ideas, y acciones que puedan ser utilizadas desde un ámbito escolar o familiar, de manera que entre todos aportemos a nuestro planeta una pizca de sensibilidad para frenar las consecuencias perjudiciales creadas por nosotros, el ser humano.



"PIENSA, CONCIÉNCIATE Y AYUDA"